
Fundado por el rey navarro Sancho Abarca en el S. X, el mágico Parador se alza sobre un hermoso castillo que mantiene la estructura de auténtica fortaleza medieval en un entorno monumental y costero. Su aspecto defensivo, con gruesos muros, esconde un interior magistralmente recuperado y conservando toda la magia del pasado. Destaca en este conjunto la piedra inmensa y desnuda que enmarca el patio así como la hermosas vistas que sobre la costa francesa y el mar, puede contemplar el huésped desde su espléndida terraza o desde algunas habitaciones. Hermosos recovecos, espacios adornados con arcos, forjados y artesonados envuelven al viajero en una atmósfera de indescriptible belleza. Lanzas, cañones y armaduras integran la decoración interior aportando un aire de elegancia en el ambiente más cómodo y confortable. Estas maravillas son las que hay que disfrutar y conservar.
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